
A dos semanas de la muerte de Cabezón, Gabriela Pedernera todavía intenta acostumbrarse a una rutina completamente distinta. Después de casi 11 años compartiendo sus días con el perro callejero que se convirtió en uno de los personajes más queridos de San Luis, este lunes se reunió con el intendente Gastón Hissa para avanzar en la organización del homenaje que la ciudad le rendirá el próximo 27 de julio, en el Día del Perro Callejero.
Para ella, el reconocimiento representa "un granito de arena" para mantener vivo el recuerdo de quien marcó la vida de miles de puntanos.
El acto se realizará en la ex terminal de ómnibus, uno de los lugares preferidos de Cabezón y donde hoy descansan sus restos. Allí se inaugurarán un monolito y una placa con su imagen. Además, se proyectarán fotografías que recorrerán distintos momentos de su vida.
“También habrá una pantalla en la que se proyectarán fotos de él y de todas las actividades en las que participó”, contó Pedernera a El Chorrillero.
La elección del lugar no fue casual. Durante años, Cabezón hizo de ese espacio uno de sus puntos habituales de encuentro con vecinos, estudiantes y trabajadores.
“Ahí sabía jugar con los niños y las niñas que iban a la plaza”, recordó.
Gabriela espera que el sitio se convierta en un espacio donde quienes lo conocieron puedan acercarse a recordarlo. De hecho, asegura que el cariño de la gente ya comenzó a reflejarse en ese rincón de la ciudad.
“Cada vez que paso veo que le dejan flores, plantas y ramos. Ojalá la gente lo siga cuidando”, expresó.
Una rutina que cambió para siempre
Más allá del homenaje, Gabriela reconoció que el duelo sigue muy presente.
Durante los últimos seis meses, gran parte de su vida estuvo dedicada a acompañar a Cabezón en el tratamiento que afrontó por sus problemas de salud. Los controles veterinarios, la medicación y los cuidados permanentes pasaron a ocupar cada uno de sus días.
“Estábamos las 24 horas juntos con el gordo. Pero yo sé que ahora está tranquilo, que está descansando y que su cuerpito ya no le va a doler más”, dijo.
Sin embargo, admite que volver a la vida cotidiana no está siendo sencillo.
“Es difícil porque llevábamos muchos años juntos, casi 11 años, y en este último tiempo compartíamos todo el día. Ahora estoy tratando de encontrar una normalidad en mi vida, que hace ya bastante que se perdió”, concluyó.